La atracción entre dos personas, es difícil de disimular. Aún así, en el caso de Britannia y Eduardo, tenían que ocultarlo por obligación.
Esta pareja se conoció en el mismo lugar de trabajo. A pesar de que estaban en diferentes departamentos, las miradas fijas y seguras por parte de ambos, mostraban el interés que tenían por el otro.
En las horas de almuerzo, coincidían junto con otros compañeros y hablaban lo más que les permitía ese breve receso.
Como el tiempo era muy corto, decidieron salir algunas veces a comer, a hacer ejercicio y se dieron cuenta que la química era inevitable. Finalmente llegaron a la conclusión que lo suyo no era sólo una amistad sino algo más serio (estaban totalmente en lo correcto).
El día de la boda, cuando Britty salió de la habitación ya arreglada, los halagos y gritos de emoción se hicieron presentes. Esto llamó la atención de su papá, quien se asomó inmediatamente por la ventana, para ver a su hermosa hija.
Aprovechamos los hermosos alrededores para realizarle una sesión de fotos junto a sus familiares más cercanos y sus damas, quienes no dejaban de comentar lo bella que se veía Britannia.
Britty estaba más que lista para encontrarse con el compañero del resto de sus días.
Eduardo, por su lado, estaba igual de emocionado/nervioso que el día en que le propuso matrimonio. Esta es otra historia que vale la pena contar…
Desde que comenzaron a salir, Britannia le comentó a Eduardo sus planes de ir al extranjero, para tomar un curso y mejorar su inglés.
Después de un tiempo, el momento de separarse llegó, pero eso no detuvo en lo absoluto el sentimiento que se tenían.
Esos seis meses que estuvieron separados, dio lugar para que Eduardo se diera cuenta que Britty era la mujer con la que deseaba pasar el resto de su vida. Por esta razón, comenzó a organizar una propuesta que fuera inolvidable para ella.
Una semana antes de que Britania regresara a Panamá, coordinaron que Eduardo, junto a sus suegros y una de sus cuñadas, fueran a Chicago a conocer la ciudad.
El 1ero de septiembre, decidieron ir a cenar al restaurante “The Signature Room”, que queda en el piso 95 del Hancock Tower. Un lugar ideal para tener una vista espectacular del atardecer y para hacer una propuesta de matrimonio. 😉
Entre nervios y pena se levantó para ir al baño, me imagino que para prepararse para el gran momento.
Cuando regresó, ya habían colocado una botella de champagne en la mesa. Eduardo respiró hondo, se puso de rodillas y salieron las palabras que tanto quería decirle a Britty: ¿“quieres casarte conmigo”?
Tal fue la emoción, sorpresa y nervios por parte de ambos, que ella le dijo que sí mientras las lagrimas de felicidad llenaban sus mejillas.
Después de ese momento, comenzó la planificación para el gran día. En lo que pareció un pestañeo, el momento de decir “sí, acepto”, finalmente llegó.
Al salir de la iglesia, el sonido de los mariachis y los fuegos artificiales, hicieron que esta escena pareciera salida de una película. Entre lluvia de arroz y aplausos de sus invitados, todos celebraban la unión de los recién casados.
“Lo que más me gusta de Eduardo es su docilidad, amo estar todos los días de mi vida con un caballero, las atenciones nunca faltan en nuestra relación.” – Britty
Britty tiene familia mexicana, por lo cual le quiso dar un toque de su cultura a su boda y hacerlos sentir bienvenidos. Aprovechando, les dedicaron unas hermosas canciones y su prima también los acompañó de sorpresa.
Uno de los momentos más conmovedores de la noche, fue sin dudas este. Britty bailó junto a su padre, una canción padre e hija, que los dejaron a ambos entre lagrimas (y a varios de los invitados también).
Se pudo ver a flor de piel, el gran cariño y amor que se tienen el uno al otro.
“Lo que más me gusta de Britty, es fácil… su cabello, me cautivó desde el primer día.” – Eduardo (“y a mi también me encantó” – Lizzie 😉 )
Como nos encontrábamos en Azuero, era claro que no podía faltar la tradicional murga, la cual animó la fiesta muchísimo y todas la disfrutaron al máximo.
Britannia y Eduardo, deseo que su historia siga llenándose de capítulos emocionantes y de alegría.
Este sin dudas, será por siempre uno de los más importantes y especiales de su “libro”. Deseo que Dios los llene de bendiciones y haga que su amor crezca cada día más. ¡Muchas felicidades!