cover flash mano studio

Flash de mano y flash de estudio. ¿Cuál tengo que usar?

Una de las preguntas más habituales cuando empezamos a utilizar iluminación artificial en nuestras sesiones de fotos está relacionada con qué tipo de flash utilizar. En este artículo te explicaré las diferencias entre los dos sistemas de flash más comunes.

Flash de mano o speedlight

Entre las mayores ventajas del flash de mano está su pequeño tamaño y que pesa muy poco, es de los primeros flashes que tenemos a disposición gracias a que es más económico que el de estudio y funciona con baterías, lo que lo hace más fácil de utilizar y no depende de cables.

Además, podemos colocarlo en la zapata de nuestra cámara, por lo cual podemos iluminar direccionando el flash hacia donde nosotros deseemos y no solo de forma frontal.

Por esta razón, el primer accesorio de luz artificial que usé en para tomar fotos en mis sesiones fue un speedlight porque podía colocarlo en un stand junto con un paraguas y podía tener mejor iluminación en mis fotos.

A pesar de todas esas ventajas, también hay algunas cosas que hacen que no sea tan ideal para algunas situaciones, empezando por la falta de potencia y que se recalientan muy rápido. Muchas veces puede que no sea lo suficientemente fuerte para lo que necesitas.

Al menos, esa fue la razón por la que decidí adquirir mi primer flash de estudio para exteriores, porque de tanta potencia que le ponía a mi flash incluso se llegó a derretir el plástico que cubría el bombillo (te juro que es una historia verdadera… y olía a quemado).

Flash de estudio

A diferencia de los speelights, los flashes de estudio tienen mucha más potencia, recargan más rápido y no se recalientan tan fácil, pero son mucho más pesados y grandes, lo cual hace que sean más difíciles de transportar y manipular.

Una ventaja que sí tienen y que los flashes de mano no cuentan con ella, es la luz continua. Esta luz de modelado permite iluminar al sujeto que estás fotografiando y tener una idea de cómo van a quedar las sombras, además de que es un buen apoyo para poder enfocarlo mejor.

Otra de las características de los flashes de estudio es que cuentan con cableado, lo cual obliga a que tengan que estar conectados a una corriente o una batería portátil para que funcionen, y esto es muy incómodo.

Por suerte ahora se utilizan mucho los flahes compactos con batería integrada, que son muy similares a los flashes de estudio, solo que sin la necesidad de tenerlo conectado a la corriente.

Estos son los que más uso en la actualidad, ya que me permite tener la mayoría de las ventajas de un flash de estudio, pero en mis sesiones en exteriores, que es lo que más hago en mi día a día.

Mi recomendación

En mi experiencia, lo que recomiendo es que inicies manejando un flash de mano/zapata porque es mucho más portátil y puedes utilizarlo en diferentes situaciones (sobre todo si tienes pensado trabajar en eventos o a nivel internacional).

Y luego, cuando sientas que realmente necesitas más potencia para tus fotos, entonces puedes pasar a un flash de estudio o de batería integrada.

Si deseas aprender a controlar y mejorar la iluminación de tus fotos para conseguir resultados de mayor calidad, te invito a que formes parte de The Click Academy. Es mi programa de mentoría grupal para fotógrafos donde te enseñaré cómo puedes sacar todo el potencial a tu negocio de fotografía.

¡Entra a www.lizpinto.net/academy y anótate para recibir más información!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.