La boda de Lara y Eithel fue una de esas celebraciones que te recuerdan por qué vale la pena celebrar el amor a lo grande.
Desde el primer momento era imposible no notar la conexión que existe entre ellos: las miradas que intercambiaban, las sonrisas cómplices, los chistes entre ellos y la forma tan natural en la que disfrutan estar juntos.
Hay parejas que simplemente encajan y ellos son una de ellas.
Eithel, siendo de Perú, reunió junto a Lara a personas que recorrieron kilómetros para estar presentes en uno de los capítulos más importantes de sus vidas. Familiares y amigos viajaron desde distintos lugares para acompañarlos en un día tan especial, y fue especialmente emotivo ver el cariño con el que todos celebraban su unión.
Cada abrazo, cada lágrima de felicidad y cada sonrisa reflejaban la alegría de quienes han sido testigos de su historia y hoy celebran el amor que han construido juntos.
Esto es de lo que más disfruto documentar. Más allá de los detalles, la decoración o el lugar, lo que realmente hace especial una boda son las emociones que se viven en ella. Poder capturar la felicidad que nace cuando dos personas encuentran a alguien con quien compartir la vida es un privilegio que nunca deja de emocionarme.
La boda de Lara y Eithel l estuvo llena de amor y momentos genuinos que quedarán para siempre en la memoria de todos los que estuvieron allí.
Gracias por confiar en mí para contar su historia.
¡Que sean inmensamente felices y que esta nueva etapa esté llena de amor, aventuras y sueños cumplidos!






















